A partir de la evolución de las nuevas tecnologías y el pensamiento contemporáneo, se plantea la posibilidad de un futuro de retos compartidos, conocido como sistemas abiertos, como Linux, y de egos y patentes en competencia. Los efectos de este paisaje en el mundo laboral son analizados a partir de fenómenos actuales tan dramáticos como los suicidios en grandes empresas (France Telecom).
7 nov 2010
Pensar el futuro
A partir de la evolución de las nuevas tecnologías y el pensamiento contemporáneo, se plantea la posibilidad de un futuro de retos compartidos, conocido como sistemas abiertos, como Linux, y de egos y patentes en competencia. Los efectos de este paisaje en el mundo laboral son analizados a partir de fenómenos actuales tan dramáticos como los suicidios en grandes empresas (France Telecom).
2 nov 2010
Conferencia de Hebe Tizio: Los cambios de la 'modernidad líquida' se sintomatizan en las instituciones
Los cambios de la "modernidad líquida" se sintomatizan en las instituciones. Y ¿Cómo se tratan estos cambios? El lenguaje de la gestión avanza con el ritmo de las políticas neoliberales y se habla de "gestionar" los cambios... Pero, en la medida en que las instituciones parecen diluir sus recursos tradicionales, todo el peso del mantenimiento de sus funciones tiende a recaer sobre el sujeto. La más de las veces saber "gestionar" quiere decir poner el cuerpo, hacerse cargo de responsabilidades que no competen y que sobrepasan las posibilidades de los profesionales. Estas cuestiones no son sin consecuencias y sobre ellas el psicoanálisis tiene algo que decir.
Robert Castel en El ascenso de las incertidumbres plantea que en realidad no nos encontramos en una crisis (entendida como algo puntual) sino en un proceso general de desestabilización de la condición salarial. Nos encontramos ante un cambio de paradigma.
No se trata de planteamientos catastrofistas (parecidos a los del “fin del trabajo”) sino que sigue habiendo una sociedad del trabajo pero han cambiado radicalmente las condiciones. Surge el precariado: una precariedad que se incorpora al registro del trabajo. Se da una transformación profunda de la condición salarial. Estamos en una sociedad de plena actividad pero no de pleno empleo.
Hace ya demasiados años que hay mucha gente en paro. Ninguna sociedad va a absorber eso. Se da una pérdida de prerrogativas a la condición salarial, se pierde todo lo que se conquistó durante el siglo XX. No es que nos enfrentemos (sólo) a la pérdida de un salario, sino también a las garantías a éste vinculado.
Las políticas neoliberales han trasladado la gestión de la empresa a la gestión de las poblaciones y de aquí, a la gestión de las emociones. Pero eso es una trampa ya que las personas se gestionan a sí mismas. Se ha acuñado el término ‘empleabilidad’ para explicar que uno debe hacerse emplear. Estamos asistiendo a un nuevo proceso de culpabilización de los desempleados. De aquí el tema de las competencias: dotar al sujeto de competencias que lo hagan empleable (cuanto más vacío de saber se está, más empleable se es). Toda la energía ha de dedicarse a ‘mejorar la empleabilidad’, pero esto es similar a culpabilizar al sujeto.
Esto se sintomatiza en las instituciones. Las instituciones en la modernidad sólida debían velar para la construcción del asalariado. La institución, en consonancia con la importancia de la función que se le reconocía, debía asegurar la posibilidad del asalariado.
Lacan plantea que los trabajadores, cuando denuncian al amo, en realidad lo sostienen (y se sostienen a si mismos). Pero esta no es la situación actual. Esto ha cambiado. Ahora no se denuncia al amo sino que se suple lo que el amo no da. Es el profesional el que tiene que demostrar que su trabajo vale. Hay un pasaje de la denuncia a la suplencia.
¿Por qué no se denuncia? Se puede denunciar cuando hay garantías sociales. En la modernidad sólida, una institución estaba asentada en una red determinada. Ahora ‘inventamos’ el trabajo en red. Para sostenerse uno debe crear su propia red. En este punto hay que cruzar esta idea con los planteamientos de Agamben. Hay que tener cuidado con aquello que se crea porque puede acabar siendo un guetto (una exclusión en el interior). Es decir, espacios de escasa circulación social en los que los que uno queda encerrado en el circuito que ha creado. Está muy bien el trabajo en red, pero hay que ir con cuidado con la red que uno genera.
Se puede ver la gran inversión de libido que los profesionales hacen en las instituciones. Hasta tal punto que los profesionales pueden quedar desvitalizados para otros proyectos. Esto significa que cada vez hay que invertir más en la gestión para el mantenimiento de la institución.
Esto significa que la red puede convertirse en una telaraña. El trabajo en red necesita una red pero hace falta ver si abre o si es una red-guetto, la red en si misma, no dice nada. Por ejemplo, es fácil ver que la gente que hace un gran esfuerzo en la institución tiene poca capacidad de hacer transferencia fuera de ella, y si lo hace, es en el mismo circuito.
Las condiciones han cambiado y lo han hecho para quedarse. Hay que tener en cuenta: perspectiva crítica, revisar la función, pensar qué supone la gestión (lo que el amo no da, se ha privatizado, se lo ha quitado de encima, se contribuye para sostenerlo para sostenerse). Esto es importante para salir del registro de la pérdida de interés, pérdida de deseo, pérdida de la capacidad creadora.
Hay que tener en cuenta que el trabajo es una forma de trabajar el propio síntoma. Si uno trabaja bien, trabaja bien en su síntoma. Si trabaja mal, trabaja mal su síntoma (gente enferma, desesperada,…). Cuando alguien se saca una responsabilidad, hay que saber que esta responsabilidad le cae al de abajo (esta idea supone que todo cae sobre el sujeto)
P.e. la caída de la familia à la familia sostenía la escuela. Cuando la familia no puede, aparece una falla en la escuela. Empieza un pin-pon entre familia y escuela. Lo que queda progresivamente es el enfrentamiento entre la gente, enfrentamiento entre las capas más bajas. Cuando se pierden los marcos de referencia aparece la agresividad, el racismo, el enfrentamiento. Al haberse borrado la subjetividad, todo se gestiona (el cognitivismo pretende gestionar eso que aparece como dificultad). Al final de todo lo que hay es el control policial
Es un momento de incertidumbres. El tema no es cerrarlo (ya que si es así, la presión aumenta), sino de trabajar las incertidumbres. Pensar, generar propuestas y saber leer la propia posición en la institución. Si no trabajamos esto, después nos llaman para trabajar el conflicto social.
Hay que pensar que ante la afirmación de “gestionar… los conflictos, emociones, …” en realidad se está diciendo que no se quiere saber nada de eso. En realidad, hablar de gestionar supone perder la función profesional. Hay que poder sostener/soportar las incertidumbres.
31 oct 2010
Germinar en la Mina
ADA CASTELLS
(artículo aparecido en Cultura/s de La Vanguardia)
Una lección de humanidad, se ha dicho hasta la saciedad y tendremos que concluir que esto es lo que nos han ofrecido los treinta y tres mineros supervivientes que resurgieron este mes del fondo de la tierra. Emocionados, los vimos renacer en directo de la mina como en un parto con fórceps. Lo hicieron después de soportar unas condiciones de vida tan duras que, al salir, ya anunciaron que nos ahorrarían los detalles más escabrosos, mal que pese a los que siguieron su tragedia con morbosidad mineral. Ya se encargarán las películas de ponerle más salsa, aunque a los guionistas no les va a ser nada fácil añadir invenciones. En esta ocasión, la realidad les ha brindado la ficción en bandeja, ya cocinada en su punto: teníamos protagonista principal, mártires, cuenta atrás imprescindible, sufrimiento preciso, imágenes de lágrima viva. Hasta el chileno Hernán Rivera Letelier, ex minero, quizá el escritor con más derecho de meter su talento al servicio de esta aventura, se ha negado a ficcionar la experiencia. Dice que sería como sentarse a escribir un cuento o un poema ante el lecho de muerte de su padre, de su hijo, de su hermano. Su ética no se lo permite. Segunda lección de humanidad del día.En consecuencia, hoy tendremos que recorrer a un clásico muy vivo para no olvidar que si estos treinta y tres se han convertido en héroes de gafas oscuras es porque estaban condenados a una vida de esclavos, como recuerdan sus compañeros menos mediáticos que no han recibido ni el finiquito. Todos ellos eran, son, tan esclavos como los diez mil mineros que malviven en las páginas deGerminal, unos hombres que sufren dentro de la mina como bestias,“como máquinas de extraer hulla, siempre debajo del suelo, con las orejas y los ojos tapados al exterior”, describe Zola.
Con puntería y alma, el autor nos enfrenta a las condiciones laborales del XIX y comprobamos hasta qué punto la situación no ha mejorado. Si Étienne Lantier, protagonista revolucionario de esta novela épica, resucitara, querría regresar a su tiempo: como mínimo entonces podía tener fe en un mundo mejor. Pobre Lantier, ¿hasta qué punto detestaría comprobar que su compañero más escéptico tenía razón al decirles que tenían que aceptar la realidad por más injusta que fuera?:“Los jefes a menudo son mala gente, pero jefes habrá siempre, ¿no? Es inútil que nos preocupemos por esto”. Y seguro que el pobre de Zola ya no tendría el valor de terminar su libro con la esperanza de que un ejército negro germinase la tierra para que reinara la justicia. Ahora mismo todo va por otros derroteros, quizás por esto la lectura de esta novela, aún esperanzadora, aún germinal, nos acerca a estos mineros resucitados, no desde el show mediático, sino desde la profundidad de su desventura.
25 oct 2010
Había una vez una Hormiguita y una Cigarra...
"Pues sí"- dijo la Hormiguita: "Si ves a un tal La Fontaoine (autor de la fábula original) mándalo a la mierda"
22 oct 2010
Nuevo número de NODUS /Secció Clínica de Barcelona
Ha salido un nuevo número de NODUS. En él se apuntan nuevos puntos vivos, en concreto los tres que quedaban por venir del curso pasado, siempre bajo el sello de Rosalba Zaidel, correspondientes a las clases XVI a XX, y al epílogo, del seminario XI de Lacan.
Las referencias correspondientes, de abril mayo y junio, también se incluyen. Héctor García nos presenta en su texto la novela de Queneau “Le dimanche de la vie”, especialmente en su referencia a Hegel, pero también recordando la estrecha amistad que unía al autor y a Jacques Lacan. Amalia Rodríguez Monroy nos recuerda la época heroica de los analistas, la de los días de Freud, recordando con precisión la imponente figura de Theodor Reik, outsider que se dirigía a los futuros psicoanalistas subrayando la distinción entre el conocimiento establecido y la experiencia del análisis. Y Emilio Faire presenta puntuaciones muy valiosas sobre el establecimiento del seminario de Lacan llevado a cabo por Miller: se trata en efecto no sólo de un trabajo de edición de una enunciación, sino de un acto político, acto que Miller pone de relieve en una entrevista realizada por François Ansermet.
El trabajo de investigación se hace escuchar bajo las plumas de Hebe Tizio, Carla Rojo Martinuzzi y Lidia Ramírez: la reflexión de la primera, lectura de la obra de Bauman “Vidas de consumo” puntuada por la obra freudiana, nos permite ahondar en una lectura contemporánea del objeto droga como facilitadora de acceso a un goce no regulado y su relación con el pasaje al acto. Carla Rojo dibuja un recorrido entre los raíles, paralelos pero siempre parcialmente disociados, del inconsciente y lo real como imposible, para defender entre otras cosas que la alucinación es un tratamiento de lo real dado por el sujeto más allá de la estructura de éste, y que lo simbólico está a pesar de todo en lo real bajo la forma de un ruido sin sentido. Lidia Ramírez disecciona con precisión la cuestión del cuerpo, siguiendo el hilo de Miller en su artículo “Biología lacaniana y acontecimiento de cuerpo”, para sostener su tesis: que tras el absentismo escolar hay el cuerpo que desobedece.
Finalmente, los seminarios de la Sección Clínica se ven representados por dos trabajos: el primero, de Andrea Freiría, muestra la dificultad de estatuto que posee el concepto de síntoma, ya sea como verdad oculta que da cuenta de una inscripción, o como la vertiente acéfala de la pulsión, para finalmente interrogarse por la articulación entre síntoma y cuerpo y entre síntoma y lazo social. El segundo, de Eduard Fernández y Héctor García, nos acerca a la cuestión de la enunciación en Descartes para tratar de comprender en qué sentido el sujeto del psicoanálisis es al sujeto de la ciencia.
Acceder a Nodus
20 oct 2010
Si la inclusió és la resposta ¿Quina és la pregunta? Jornada Tècnica Institució Balmes
A l’època actual, marcada per la globalització, hi ha una forta tendència a esborrar o amagar les diferències. Aquesta recerca de l’homogeneïtzació, amb la tendència a la suposada normalitat que
implica, no té en absolut en compte allò que és més propi de cadascú, amb un funcionament que se situa en contra d’una veritable inclusió.
La tasca educativa es basa fonamentalment en l’encontre dels professionals amb els alumnes i les seves famílies; i aquest encontre requereix el consentiment dels uns i els altres.
pot programar i calcular- a acollir diferents formes d’aprendre, diferents modalitats de vincle?
Com hem d’acompanyar l’alumne en la seva recerca d’un lloc de confiança que li permeti articular la seva singularitat a la dimensió social?
Voldríem dedicar aquesta jornada a conversar sobre aquestes i altres qüestions que ens genera la tasca educativa, així com sobre allò que ens preocupa i allò que ens anima.
Conferència inaugural: Sr. Carlos Skliar. Doctor en fonologia i investigador en l’àmbit de l’educació.
Lloc: sant Boi de Llobregat
consultar programa programa


